"Decisiones... cada dia, alguien pierde, alguien gana, Ave María. Decisiones... todo cuesta, salgan y hagan sus apuestas de cada dia..."
Digamos que es un día como cualquiera... abrimos los ojos, nos levantamos y listo, es hora de tomar una decisión. ¿Qué haremos primero? Hmmm, a ver:
a. Tomar desayuno.
b. Prender la Tele para ver las noticias.
c. Llamar a alguien.
d. Ir al baño/bañarnos.
e. Apagar el despertador, y esperar que vuelva a sonar dentro de 5 mins.
f. Otros.
Una vez elegida una de las alternativas, es hora de elegir la siguiente, luego la siguiente, y así sucesivamente... hasta llegar a la última del día y poder descansar antes de las posibilidades que nos traerá el día siguiente.
Podría decirse que desde que abro los ojos cada mañana empiezan muchas actividades, se dan circunstancias en las que tendré que tomar desiciones. Alternativas que quizá guiarán el resto de mi día, el resto de mi vida, aunque aún no lo sepa en ese momento.
¿Cuál es la psicología tras las toma de decisiones? Me refiero a esas desiciones que tomamos sin llegar a percibir incluso que hubo posibilidades que descartamos, sin siquiera conocerlas, digamos que por costumbre o "conocimiento del tema". La costumbre y el tiempo limitado del día a día nos lleva a buscar recortar tiempos lo más posible en cada decisión, para así poder incluir más en nuestra agenda. ¿O es quizá la inercia de un proceso cognitivo menor, debido a este supuesto conocimiento? Quizá...
¿De qué depende que hayan personas que tardan horas, días, semanas... años, en tomar una decisión; mientras que otras lo hacen en más o menos .2 segundos? Pensaría que varía según la persona, y no según el tipo de decisión... ¿Porqué entonces algunos necesitamos explorar cada posibilidad y hacer una lista de pros y contras, mientras otros sabemos lo que queremos aveces incluso sin conocer todas las opciones? Claro, sin llegar a ser absolutistas tampoco.
Hay alternativas que desde un primer contacto nos parecen más o menos atractivas y nos inclinamos por aceptarlas o rechazarlas. Pero, ¿qué pasa con esas circunstancias que varían dependiendo del contexto? Digamos, esas posibilidades que si hubieran llegado a nosotros en otro momento o lugar, hubiéramos aceptado en vez de rechazado... o al revés. Una misma persona, una misma mentalidad... ¿otro resultado? ¿Hasta qué punto podría variar una decisión que tomo? Desde la ropa que me pongo para irme a algún lugar, el sabor de helado que me pido de postre en el restaurant, hasta las personas de las que eligo rodearme...
Podría decirse que, ¿si me decido más rápido es que me importa menos? No lo creo. Pero una cosa si me pregunto, si pudiera volver en el tiempo, ¿tomaría algunas otras decisiones? Algunas... quizá, no lo puedo negar. Pero una cosa sí agradezco, y eso es que no siempre la toma de decisiones sigue un mismo patrón, hay circunstancias que cambian todo, incluso las decisiones ya tomadas; y cada cosa que tengo o tendré lo habré buscado de forma directa o indirecta. Surge el infaltable efecto mariposa.
Por eso, pensando en tantas cosas, tantas y tantas decisiones que he tomado... me pregunto si quisiera estar en otras circunstancias actualmente, en mi vida. La respuesta es una de esas que ni tengo que pensar:... por NADA del mundo cambiaría ni un sólo detalle; porque cada uno de ellos es parte de quien soy, de quienes somos, de quienes hemos llegado a ser , y del camino recorrido para llegar a serlo: las desiciones elegidas de ese mundo de alternativas que me llevaron incluso a escribir sobre este tema, hoy y en este momento... pero, ya ese sería tema para otra entrada, otro día.
me he acordado tanto de la conversación que tuvimos el otro día! ahí quedó clarísimo que en este sentido somos casi opuestas! :S
ResponderEliminar